En pocas palabras: siempre que se pueda, operamos el mentón con tu propio hueso. Movemos y esculpimos el mentón que ya tienes, con la mínima fijación posible. Elegimos un implante cuando el objetivo es añadir volumen cambiando la forma, por ejemplo al pasar de un mentón redondeado o en punta a uno más cuadrado.
Por qué preferimos tu propio hueso
Es la eterna duda en consulta. Nuestra respuesta es clara: si tu hueso puede darte el resultado que buscas, lo usamos. Hay tres razones.
- Es tejido tuyo. No queda un cuerpo extraño ocupando volumen bajo la piel. El hueso movido consolida y se integra.
- Fijación mínima. Lo fijamos con dos tornillos bicorticales o una sola miniplaca de titanio. No es "sin material", pero es la menor cantidad posible.
- Planificado, guiado y a medida. Diseñamos el movimiento sobre tu TAC con planificación virtual previa y lo trasladamos al quirófano con guías de corte. Lo que se decide en la planificación es lo que se ejecuta.

Qué se puede conseguir con tu propio hueso
Con una osteotomía del mentón, separamos el segmento inferior del hueso y lo recolocamos donde lo necesitamos. Eso permite:
- Avanzar un mentón retraído.
- Descender un mentón corto para alargar el tercio inferior.
- Acortar un mentón demasiado largo.
- Compensar asimetrías, desplazándolo o rotándolo hacia la línea media.

Y no sólo se mueve: también se esculpe. Con técnicas de fresado y recontorno podemos reducir su tamaño, su proyección o su anchura, y cambiar su formato. Es trabajo de escultura sobre tu propio hueso.
Cuándo no usamos tu propio hueso
El hueso se puede mover, acortar y esculpir. Lo que no puede es crear volumen nuevo con una forma distinta de la que tiene. Si tu mentón es redondeado o en punta y buscas uno más cuadrado y ancho, moverlo no basta: hay que añadir.
Es la situación más habitual en quienes buscan más cuadratura en el tercio inferior, incluidos muchos procesos de masculinización facial. En esos casos, el material que preferimos es el PEEK: un implante diseñado a medida sobre tu TAC, con la forma exacta que planificamos. Explicamos por qué en nuestro post sobre implantes de PEEK.
Hueso o implante, de un vistazo
| Tu propio hueso (osteotomía + recontorno) | Implante a medida (PEEK) | |
|---|---|---|
| Qué hace | Mueve, acorta y esculpe el mentón que ya tienes | Añade volumen con una forma nueva |
| Indicación típica | Avanzar, descender, acortar, corregir asimetrías, reducir | Pasar de un mentón redondeado o en punta a uno cuadrado |
| Material que queda | 2 tornillos bicorticales o 1 miniplaca de titanio | El implante y sus tornillos de fijación |
| Puede reducir tamaño | Sí | No |
| Planificación | Virtual sobre TAC, con guías de corte | Virtual sobre TAC, diseño a medida |
Ninguna opción está libre de riesgos
Preferir el hueso no significa que no tenga riesgos, aunque no son los que mucha gente imagina.
Nuestro abordaje es mínimamente invasivo: una incisión de 1 a 1,5 cm dentro de la boca, en la mucosa del labio inferior y más alta que la convencional. A través de ella seccionamos sólo una pequeña parte de la musculatura del mentón para llegar al hueso y abrimos únicamente un túnel donde van el corte, la guía de corte y la placa. La guía está diseñada para este abordaje, para exponer el mínimo hueso posible. Hacemos el corte con ultrasonidos, fijamos con material de osteosíntesis hecho a medida a partir de la planificación y cerramos en dos planos con sutura reabsorbible, reposicionando la musculatura con cuidado.

Con este abordaje no exponemos ni disecamos el nervio mentoniano, que es el que da sensibilidad al labio inferior y al mentón. Aun así, como en cualquier cirugía del mentón, puede notarse una alteración transitoria de la sensibilidad, poco frecuente con este abordaje.

En una mentoplastia con osteotomía, las partes blandas no se descuelgan: al avanzar o descender el mentón les damos más estructura sobre la que apoyarse, y suelen mejorar. Ese riesgo sí existe cuando lo que hacemos es un recontorno para reducir el mentón. Como incidimos sobre la musculatura del mentón, puede notarse una alteración en su dinámica; por eso la reposicionamos con cuidado al cerrar.
Los otros riesgos que contemplamos son lesionar alguna pieza dental al colocar la fijación, o que el fragmento de hueso movilizado sufra una necrosis si se desperiostiza en exceso.
Un implante evita cortar el hueso, pero introduce un material extraño, con sus propios riesgos: infección, desplazamiento o exposición. Revisamos todo esto contigo en consulta y en el consentimiento informado.
La elección no depende de qué técnica es "mejor" en general, sino de qué necesita tu mentón y qué buscas tú. Si quieres que lo valoremos sobre tu caso, la primera videoconsulta es gratuita.
Como siempre decimos, este artículo tiene carácter informativo y no sustituye a una evaluación médica individual. Si quieres saber qué opción encaja con tu mentón, reserva una consulta con nuestro equipo.
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